La grafomnotricidad es el término con el que nos referimos cuando hablamos del movimiento gráfico realizado con la mano al escribir ("grafo", escritura, "motriz", movimiento).

El desarrollo grafo-motriz del niño tiene como objetivo fundamental completar y potenciar el desarrollo psico-motor a través de diferentes actividades.

La grafomotricidad se enclava dentro del desarrollo motor fino. 

Mientras los niños crecen, el control de su cuerpo se desarrolla, adquiriendo habilidades y destrezas superiores.

El objetivo de la grafomotricidad es el de adquirir  las habilidades y destrezas necesarias para poder llegar  a expresarse por medio de signos escritos, mediante ejercicios que permitan el mayor dominio del antebrazo, la muñeca, la mano y, sobre todo, los dedos.

En el aprendizaje y/o adquisición de las habilidades grafomotrices, se empieza por el trazo  libre, que permite al niño dominar el espacio y adquirir soltura con los útiles básicos, para ir introduciendo progresivamente pautas y trazos dirigidos.

El manejo de útiles, desarrollará y perfeccionará los movimientos de la mano y los dedos, manipulando esponjas, tizas, pinceles, tijeras, ceras... lápices.

El control del cuerpo  y la capacidad de realizar trazos, se completará con el desplazamiento de del brazo en el espacio gráfico: de izquierda a derecha,  de arriba hacia abajo..., usando la verticalidad y la horizontalidad para evolucionar en los giros (bucles) y en trazos oblicuos… hasta llegar a adquirir la imagen motriz más compleja,  las letras, las sílabas y las palabras.

A partir de los 3 años se consigue el control visuocinestésico, cuya síntesis permitirá la integración gráfica base de la escritura.

La vista y la cinestesia regulan el movimiento permitiendo que la mano sea el órgano cortical principal. 

El proceso grafomotriz se fundamenta en el tratamiento de los elementos grafomotores, los que regulan la actividad  psicomotora con referencia en la mano, los que perciben los estímulos necesarios y los transmiten al cerebro, los que a su vez, crean los reflejos espontáneos y regulan las conductas habituadas y los que hacen que el proceso de maduración sea posible.

Todo ello se pone en marcha obedeciendo a las motivaciones que se aprecian en su viviencia o momento psíquico.

A partir del cumplimiento de tres leyes neurológicas que regulan el crecimiento, somos capaces de coordinar los movimientos de la escritura. 

  • Ley Cefalocaudal.

  • Ley Próximodistal

  • Maduración de las Independencias Segmentarias.

El soporte es el elemento receptor de la actividad grafomotriz.

La posición con la que afrontar las distintas situaciones ante el soporte son:

  • Soporte horizontal-posición tendido prono (suelo)

  • Soporte vertical-posición de pie.

  • Soporte horizontal-posición sedente en mesa.

Los trazos son el resultado de la actividad grafomotora.  Amplían el funcionamiento de los elementos sensorio-motores, dando paso a las operaciones perceptivo-motoras. 

Los trazos pueden ser sincréticos

(garabatos, lineales (cadenas gráficas)

e iconográficos (los que marcan la representación de figuras)

Para que el trazo fluya y se puedan

ejecutar con solvencia, se precisa

de la conservación de la

forma  (2-3 años) donde un círculo

es un círculo y no cualquier otra cosa;

la posicionalidad dentro del plano (verticalidad, horizontalidad, otras); la direccionalidad, (de arriba a abajo, de abajo a arriba, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda; el giro (dextrógiro-hacia la derecha, levógiro-hacia la izquierda); el sentido (coninúo, dicontinuo y cambio) y la discriminación perceptivo-visual

(discriminación la forma, discriminación del fondo y discriminación alterna entre éstas)

Los instrumentos para desarrollar este proceso, deben de ser en su mayoría aceptados por el sujeto y diferenciados por sus características. 

Los instrumentos pueden ser naturales, nuestras manos, nuestros dedos y nuestros pies. 

Los instrumentos artificiales son los que nos permitirán conseguir el grafismo y para ello deben de ser sorprendentes, emocionantes y resolutivos.

Instrumentos para favorecer la prensión palmar:  Esponjas, y muñequillas de algodón.

Instrumentos para conseguir una prensión radio-palmar: Brochas, rodillos y pinceles.

Instrumentos para actuar con prensión tridigital (índice, pulgar y corazón): punzones y tijeras. 

Instrumentos para alcanzar el nivel óptimo de prensión  de pinza digital: Lápices, ceras, rotuladores, clips...

Actividades :