Expresión.

Todo lenguaje implica dos aspectos:

   Uno supraindividual, la lengua y otro individual, el habla.

       La conducta de comunicación se basa en el mero hecho de transmitir una información y contribuir a la interacción social. Ésta, se desarrolla a         partir de las reacciones directas con los estímulos del mundo exterior.

Mostrar el estado personal o la intención del que emite el mensaje (expresión)

Influir en quienes lo reciben (llamada)

E informar sobre los objetos o acontecimientos (representación)

El lenguaje es un transmisor de mensajes que tiene tres funciones:

Estas tres funciones hacen que un signo lingüístico pueda ser un síntoma, una señal o un símbolo o varios de estos objetivos a la vez.

Concebido de esta manera, el lenguaje es una conducta de comunicación.

La expresión oral se fundamenta en la emisión de sonidos que requieren una coordinación respiratoria, una vibración particular de las cuerdas vocales, una posición adecuada de los órganos buco-rinolaríngeos y la implicación de los nervios craneales que aseguren la motricidad de los órganos articulatorios que intervienen (labios, lengua, paladar, velo del paladar-úvula, mandíbula, epiglotis, laringe, dientes, alvéolo,....

Emitimos dos tipos de sonidos:

      fonética

Las vocales, creadas por ampliación de una frecuencia fija del sonido laríngeo en las zonas de la laringe y de la boca.

Las consonantes, creadas por los sonidos del aire circulando por las cavidades supralaríngeas y colocadas según un punto articulatorio, recreado por los órganos articulatorios.  

En el desarrollo fonológico, teniendo el convencimiento de que comprenden los sonidos del habla, aparecen en su expresión, estrategias para aproximarse a las palabras y a los sonidos de las palabras. estas estrategias pueden ser:

   Poco encubiertas, como la evitación de palabras que lleven ciertos fonemas que no controlen o reconozcan que no saben artiocularlo y/o la explotación de aquellos fonemas que domina y los usa indiscriminadamente, (tetota por pelota.)

   Muy evidentes, como los procesos de sustitución de fonemas, (kamó por camión....) la estructuración silábica (cacheta por chaqueta...) y los procesos de asimilación (caca por vaca, papo por zapato,...)

Una vez iniciado el proceso de imitación de sonidos, pasaremos a combinar los que ya dominemos, convirtiéndolos en sílabas,para formar palabras referenciales (con apoyo visual)  respondiendo a la pregunta: ¿Qué es esto? 

 

A medida que estas palabras se vayan instaurando en su lexicón, se podrán utilizar de forma contextualizada y comenzará la intencionalidad comunicativa, respondiendo a todo tipo de preguntas.

Actividades:

¡Loro!

¡Un tigre!

¡La ballena azul!...

fonología

¿Qué hace la niña?

¡Baila!

¿Quién baila?

¡La niña!

¿Qué hace?

¡La niña baila!

¿Qué hace la niña?

¡Bucea!

¿Quién bucea?

¡La niña!

¿Qué hace?

¡La niña bucea!

¿Dónde bucea?

¡En el mar!

¿Cuántos peces hay?

¡Tres!

¿Cómo es su bañador? 

A rayas blancas y rojas.

¿De qué color son las aletas que lleva en los pies?

Azules.

¿Dónde están los peces, delante o detrás de la niña?

Detrás de la niña.

......

Poco a poco, iremos añadiendo más preguntas, con la intención de alargar la frase e ir ampliando la capacidad de respuesta. Esto modificará nuestro pensamiento, arguyendo otro tipo de intereses.

Observación:

Para saber si su nivel comprensivo se está desarrollando, podemos pedirle que represente una acción. 

             ¿A ver como bailas?....y, ¿cómo duermes?...