A medida que vaya dominando la técnica, comenzará

una nueva etapa, manejando los objetos como

conceptos de encaje y encastre para armar y montar

escenas parecidas a la realidad (un castillo,

una casa, una torre…) a la vez que perfecciona

los movimientos de los brazos, las manos,

la muñeca y los dedos, cumpliendo con una

de las leyes iniciales del desarrollo motor

( ley próximodistal) y favoreciendo:

 

  • La comprensión del mundo que les rodea.

  • Las habilidades motrices al manipular las piezas  (motricidad fina)

  • La conceptualización de los objetos en sus referencias espaciales,  como el volumen, los tamaños y las formas geométricas.

  • La adquisición de actitudes motrices superiores como el equilibrio, la simetría o la resistencia en el esfuerzo motor.

  • El pensamiento creativo y constructivo, imitando o creando sus propias ideas.

  • La capacidad de atención, con el sostenimiento de la tarea y la formación de los turnos, el orden a seguir y la clasificación.

  • El juego simbólico o juego de la simulación, recreando situaciones de la vida real.

  • La aceptación de reglas y las futuras normas que conllevan las relaciones sociales.

Antes de los doce meses, puede que nos imite o que nos ofrezca variaciones según su criterio y creatividad, al manejar estos objetos. Podemos mostrarle como chocan las piezas, como, sí las tira al suelo se pueden recoger, como guardarlas en una caja y volverlas a sacar, ...; o también, dejarle que juegue a su libremente, consiguiendo que fomente la autoestima y el placer del juego autosuficiente.

 

 

A los 24 meses ya tendrá capacidad para imitar otro tipo de construcciones algo más elaboradas. Si no lo hace no pasa nada, muchos prefieren hacerlo de manera intuitiva.

Bidimensionales.

Tri

di

men

sio

na

les.

Cosntruyendo: Alargo, ensancho, profundizo.

A los 12 meses, sí le colocamos un cubo en cada mano, tenderá a chocarlos y a chuparlos, pues su interés por conocer pasa por el estímulo gustativo.

A los 18 meses mostrará interés por apilarlos. Espontáneamente o por imitación, logrará realizar torres o filas de dos o más cubos; pasará casi de inmediato a derribarlos; construir y derribar le divertirá.

A partir de los 3 años, puede iniciar la combinación de piezas y obtener mejor capacidad para desarrollar construcciones más complejas dentro de un contexto (un puente que pasan los coches por debajo, una muralla, un redil para guardar animales, etc) y no solamente en un sentido lineal, sino que pueden aparecer construcciones tridimensionales, potenciando de esta manera, la capacidad visuo-espacial (alto, ancho, fondo)

Pero no solamente son beneficiosos para su desarrollo motriz, sino también para su desarrollo cognitivo y emocional e incluso algún estudio apuntó, que contribuye a la rapidez en la adquisición del lenguaje.

Este tipo de juego ayuda a que el niño acepte que existen ciertas reglas físicas que debe acatar y que no todo es como él quisiera.     

  Esto le ayudará en el futuro a adaptarse mejor a las normas en todas las situaciones de la vida.